A Veces Cuentan...
Cuando me convencieron de ir a dormir, estaba ansiosa de que cumplieran con mi condición, y así como toda promesa que se le hace a los niños y niñas debe hacerse (a menos que desees que te lo reprochen por el resto de sus vidas), esta también se cumplió.
Mi madre, una señora de mediana edad, cabello negro y ojos tristes me recostó en la cama y me tapó hasta el cuello. Fuera de la vieja casa, llovía imparablemente. Mientras me acomodaba impaciente, escuchaba como mi hermana mayor levantaba la mesa sonoramente haciendo chocar platos con vasos en el comedor.
- ¡Que sea una de fantasmas! - dije recordando las viejas historias de mi bisabuelo, llenas de luces verdes que te persiguen en el campo de noche.
- Ya sabes que no. - Dijo mi madre con una sonrisa. - ¿Qué te parecería escuchar la historia de cómo nació la lluvia?
- SIIII!!! - Comencé a saltar de la emoción mientras mi madre ponía los ojos en blanco seguido de una mirada de resignación mientras yo desarreglaba toda la cama.
En realidad cualquier historia me hubiera hecho saltar de esa manera, realmente no tenia nada de ganas de dormir.
En realidad cualquier historia me hubiera hecho saltar de esa manera, realmente no tenia nada de ganas de dormir.
- Ok, bueno a ver si nos calmamos...- Me metió de nuevo en la cama y me tapó.
Inspiré profundamente con emoción sabiendo que ya se acercaba el comienzo de la historia.
"Hace mucho tiempo, muy lejos de la realidad que hoy vivimos y conocemos, cerca del mar, una joven se encontraba realizando uno de sus acostumbrados paseos cerca del agua. Era muy hermosa y todos los hombres del pueblo querían casarse con ella. Su familia recibía propuestas constantemente de aquello, pero ella siempre se escapaba de manera silenciosa cada vez que un hombre iba hasta su casa. Su padre no podía entender cómo podía rechazar tales ofertas; incluso solía decir que en cualquier momento él mismo se casaría con alguno de ellos. Lo que su familia no sabia era que en su corazón sólo podía estar el mar. Amaba el mar y su inmencidad. La manera que le acariciaba los pies con la marea que subía y bajaba, dejando espuma entre sus dedos, o también la forma en que podía cerrar los ojos y escuchar el rumor de las olas en el mas vasto silencio, eso le daba paz, y era su música preferida, mas que cualquier canción del mundo. Amaba tanto el mar que un día decidió demostrárselo de alguna forma. Entonces se quitó el collar que llevaba puesto y que significaba mucho para ella y se metió en el agua hasta la cintura. Tomó aire y alzando el collar dijo 'Este... este es mi regalo. Siempre lo he llevado cerca de mi corazón y ahora quiero que vos lo tengas. Se que no lo vas a perder y así siempre me vas a recordar, y es para siempre.' Alzó el collar con una piedra brillante color azul y lo dejó caer suavemente en el agua. Luego se recostó hacia atrás y el mar la llevó lentamente hasta la orilla.
Un día despertó sobresaltada. En el piso de abajo parecía celebrarse un escandaloso acontecimiento. Con un vestido blanco de solía usar para dormir, el cual había pertenecido a su abuelita, bajó las escaleras sin hacer ruido, pero aún así su padre la vió. Le pidió felizmente que bajara, que quería presentarle a alguien. Sabiendo lo que le esperaba, bajó con la cara totalmente pálida sin una pizca de alegría como el resto de su familia. Un hombre mucho mayor que ella, de piel morena y ojos verdes como serpiente sonreía frente a ella. Al día siguiente partieron. Su familia ahora no tendría que preocuparse por un futuro pobre, ya que gracias a la menor de sus hijas tendrían el dinero suficiente para vivir libres y felices. 'El sacrificio de unos pocos por el beneficio de unos cuantos'. Y nadie volvió a saber de ella, y tampoco nadie la buscó, excepto su verdadero amor.
Mar sabía que la habían llevado lejos, tan lejos que no la volvería a ver, que ya no podría tener contacto con ella nuevamente. No entendía por qué se había ido, Mar se sentía totalmente abandonada, triste y desesperada. Ya no acariciaría sus delicados pies, ni le cantaría canciones con sus olas, ni escucharía sus problemas, ni vería su hermoso rostro y sus delicados labios en los que Mar dejaba rastros de sal al besarlos. Estaba tan triste, que no dejaba que nadie se acercara a la playa, llenándose de peligrosas y gigantes olas que salpicaban el cielo. Fue uno de esos momentos en los que Cielo bajó sobre una nube en el atardecer intrigada de lo que sucedía. Cuando Mar le contó entre lamentos, llevándose las manos a los ojos negros para evitar soltar mas lagrimas de sal, a Cielo se le ocurrió una idea. 'Deja que yo envíe tus lágrimas a todo el resto del mundo, de esa forma ella sabrá que la extrañás y quizá quiera regresar' con una sonrisa paso su mano por la piel azul oscuro de Mar y recogiendo una lágrima se elevó. Cuando Cielo estuvo tan alto que era imposible de ver, un montón de gotitas comenzaron a caer lentamente. De a poco y aumentando el ritmo, caían pedacitos de recuerdos de amor, pedacitos de melancolía, tristeza e incluso de alegría...
El mensaje de Mar fue transmitido a todo el mundo, por si su verdadero y único amor llegara a recibirlo algún día. Y fue en ese preciso instante de amor y tristeza que de entre Cielo y Mar nació Lluvia, a quien dicen, puede verse en las cortinas de agua y es sin duda, la joven mas hermosa. Cada gota que cae forma su imagen en constante movimiento, siempre caminando sobre el mar y, a veces cuentan, lleva un collar con una brillante piedra azul, por que el amor es..."
Pero no alcancé a escuchar las últimas palabras ya que me había dormido profundamente con el sonido de la lluvia y la voz de mi madre que iba apagándose...
Un día despertó sobresaltada. En el piso de abajo parecía celebrarse un escandaloso acontecimiento. Con un vestido blanco de solía usar para dormir, el cual había pertenecido a su abuelita, bajó las escaleras sin hacer ruido, pero aún así su padre la vió. Le pidió felizmente que bajara, que quería presentarle a alguien. Sabiendo lo que le esperaba, bajó con la cara totalmente pálida sin una pizca de alegría como el resto de su familia. Un hombre mucho mayor que ella, de piel morena y ojos verdes como serpiente sonreía frente a ella. Al día siguiente partieron. Su familia ahora no tendría que preocuparse por un futuro pobre, ya que gracias a la menor de sus hijas tendrían el dinero suficiente para vivir libres y felices. 'El sacrificio de unos pocos por el beneficio de unos cuantos'. Y nadie volvió a saber de ella, y tampoco nadie la buscó, excepto su verdadero amor.
Mar sabía que la habían llevado lejos, tan lejos que no la volvería a ver, que ya no podría tener contacto con ella nuevamente. No entendía por qué se había ido, Mar se sentía totalmente abandonada, triste y desesperada. Ya no acariciaría sus delicados pies, ni le cantaría canciones con sus olas, ni escucharía sus problemas, ni vería su hermoso rostro y sus delicados labios en los que Mar dejaba rastros de sal al besarlos. Estaba tan triste, que no dejaba que nadie se acercara a la playa, llenándose de peligrosas y gigantes olas que salpicaban el cielo. Fue uno de esos momentos en los que Cielo bajó sobre una nube en el atardecer intrigada de lo que sucedía. Cuando Mar le contó entre lamentos, llevándose las manos a los ojos negros para evitar soltar mas lagrimas de sal, a Cielo se le ocurrió una idea. 'Deja que yo envíe tus lágrimas a todo el resto del mundo, de esa forma ella sabrá que la extrañás y quizá quiera regresar' con una sonrisa paso su mano por la piel azul oscuro de Mar y recogiendo una lágrima se elevó. Cuando Cielo estuvo tan alto que era imposible de ver, un montón de gotitas comenzaron a caer lentamente. De a poco y aumentando el ritmo, caían pedacitos de recuerdos de amor, pedacitos de melancolía, tristeza e incluso de alegría...
El mensaje de Mar fue transmitido a todo el mundo, por si su verdadero y único amor llegara a recibirlo algún día. Y fue en ese preciso instante de amor y tristeza que de entre Cielo y Mar nació Lluvia, a quien dicen, puede verse en las cortinas de agua y es sin duda, la joven mas hermosa. Cada gota que cae forma su imagen en constante movimiento, siempre caminando sobre el mar y, a veces cuentan, lleva un collar con una brillante piedra azul, por que el amor es..."
Pero no alcancé a escuchar las últimas palabras ya que me había dormido profundamente con el sonido de la lluvia y la voz de mi madre que iba apagándose...