Mi boca se vió blanco de tu mirada.
Mi llanto se transformó en sonrisa de mañana.
Tus manos atravezaron mi cuerpo,
Y has dejado en este corazón abierto,
Heridas de amor que sanan con el tiempo.
No me importa el dolor que me causen,
Los de corazón no sincero,
Los amigos traicioneros,
Los que se fijan en lo ajeno.
No me importa el daño que me cause,
Que tus brazos me resguarden,
Las peleas y gritos que nos aparten,
Que por amarnos nos maten.
Y si tus lagrimas tienen sabor a miel,
Es porque tu corazón ha sabido escoger
De los malos momentos, el momento mejor,
Lo dulce de los besos en la lluvia del adiós.
Que tus sueños se cumplan,
Aún si te vas lejos de mi,
Se felíz siempre que puedas,
Y sonríe que aún es primavera...
Y cuando no encuentres la salida,
No te olvides,
Hay un Angel que siempre te cuida...
No me importa lo que nos causen los problemas,
Siempre estamos en las malas y en las buenas.
Como los amigos que son para siempre,
O los que viven en viejas anécdotas.
No me importa lo que dure nuestro amor,
Sino cuánto disfrutemos,
Cuánto nos amemos,
Y que nos diagamos hasta luego,
Pero nunca adiós.
Mi boca se vió blanco de tu mirada.
Tu llanto se transformo en lluvia de madrugada.
Te has vuelto parte de mi cuerpo,
Y en este corazón,
Que se desangra en dos partes abierto,
Has sabido curar las heridas que no pudo el tiempo.
Y si tus lagrimas tienen sabor a miel,
Es porque tu corazón ha sabido escoger
De los malos momentos, el momento mejor,
Lo dulce de los besos, las risas y el perdón.
Que se cumplan tus deseos,
Te esperaré si te vas lejos,
Sólo escribime siempre que puedas,
Y sonríe que aún es primavera...
Yo se muy bien que la vida es cruel,
Por eso disfruta este momento a mi lado,
En esta lluvia con sabor a miel.