En los desiertos se hayó aquel viajero, desaparecido, desesperado. Los días de sol azotaban su mirada obligándolo a bajar la cabeza. Los cadáveres en el piso le hablaban de muertes y viejos recuerdos. Sobre sus hombros los cuervos cantaban fúnebres marchas al compás de sus errantes pasos. Días de sol interminables, noches heladas atrapaban sus pies con alambres. "Ay tiempo perdido... Ay amores que se van... Quisiera que todos esos sueños se hicieran verdad." Deliraba historias de felicidad...
Sus pies se iban hundiendo en arena, y una niña de aros plateados escucho sus quejidos, otro espejismo, siguió adelante... Sólo una vez, dijo el viajero errante, sólo una vez podrás tenerlo de cerca. Sólo una vez, dijo con voz temblante, podrás besar los labios del olvido sin lastimarte. Y lo divisarás en la distancia una sola vez. Procura verlo bien para no olvidarte. Procura llorar ese día para no hacerlo cada mañana...
El espejismo siguió camino, pero esa es otra historia de viejos lamentos, aquellos desentendimientos, el viajero no creía que ella escucharía, ella pasó y se hizo arena imperceptible y volátil, como todo lo que él había visto en su vida. Paso a paso se iba enterrando. Cada paso, un fantasma del pasado. Persiguió un Angel que creyó ver bajar y volar a su alrededor para luego guiarlo. Corrió y corrió mas rápido. El viejo desierto color sol, se fue llenando de colores. Verde, azul, rojo, amarillo, violeta, naranja... Todos se mezclaban en el horizonte. Corrió siguiendo las plumas que se caían y las juntaba antes de que la tierra las tragara. Cuando logró llegar hasta la cima de esa cambiante duna arenosa, vió a aquel Angel de largos cabellos a contraluz. Se acercó arrastrandose, sientiendo la calidez de un alma ajena. Desde el piso, estiró sus resecas manos y tomó las suyas, esperando a que lo ayude a levantarse. No podía ver bien, sus ojos estaban cubiertos de arena y lagrimas producidas por ella. Logró pararse sobre sus pies y cuando los abrió, estaba enterrado hasta la cintura y era de noche. Otra helada noche en el desierto. ¿Por qué los ángeles no vienen a llevarme de este tormento? Se preguntaba. ¿Por qué estas palomas de hermosos colores revolotean tan lejos de mi? ¿Por qué no las alcanzo? ¡Dios! ¡¿Por que no las alcanzo?! ¡Estiro mis brazos y no las alcanzo! ¡Dios! ¿Por qué se cae el arena sobre mi? ¿Por qué me has permitido hacer esto? Yo quiero estar allá. Quiero verla sonreír a ella. Quiero volver a verlos a todos. ¿Por qué el arena sigue cayendo sobre mi? ¡Dios! ¿Por qué me haces esto?...
Estiraba sus brazos mientras el arena subía y subía hasta su cuello. La lluvia comenzó a caer. Mientras colores se volaban y se escuchaban risas en débiles ecos distantes en las sombras de los cielos estrellados. Pero no, las estrellas no brillaron esa noche. Ni esa noche ni ninguna otra. Las venas de sus ojos se hincharon y los tinieron de rojo. Ojalá ellos no se enteren que me fui, pensó. Ojalá encuentren la paz sin mi. He estado perdido en este desierto toda mi vida... Y ahora me hundo. Todo es culpa de Dios que me ha dejado caer y me ha dejado morir. Que me ha engañado. ¡Me engañaste! gritó. ¿Esperanzas falsas! ¡Me engañaste y acá estoy muriendo por tu culpa! ¡Deja de echarme arena!...
De pronto, al girar un poco la cabeza, ve la arena caerle. Se sacude y abre los ojos que apenas podían ver. Una pala sostenida por la misma muerte, imperceptible, volátil. Y al fijarse detenidamente, este viajero; que aprentemente se encontró con el final de su viaje, miró los ojos de su verdugo, de su condena, de su arrepentimiento. Que no es nadie mas que él mismo, que al hechar los últimos granos, se dió la vuelta y desapareció con el viento. El viento, destapó su mano derecha que aún estaba elevada... Y sobre ella, calleron plumas de colores... La arena lo cubrió todo...
Una vida vagando en desiertos. Una vida de tormentos. El viajero se cansó de viajar. Se cansó de errar, quizá. Y sólo dijo adiós, sin despedirse. Pero al menos, se llevó una pluma de cada uno de esos recuerdos de colores. Se quedó sin aire... Y ahora es sólo...
Imperceptible...
Volátil...
Arena...